Palabras clave
Personas mayores, Envejecimiento demográfico, Salud pública, Calidad de vida, Estudio longitudinal, Reino Unido.
Resumen
El rápido crecimiento de la población adulta mayor a nivel mundial ha colocado a la fragilidad en el centro de la atención como un desafío de salud pública global. La fragilidad se define clínicamente por un conjunto de características fenotípicas y la acumulación de múltiples déficits a lo largo de la edad adulta. Esta condición implica un deterioro multisistémico, acompañado de un mayor riesgo de enfermedades, comorbilidades, discapacidad y deterioro cognitivo, psicológico y social.
La fragilidad se asocia con numerosos resultados adversos, incluyendo la muerte prematura, y su prevalencia tiende a aumentar en paralelo con el envejecimiento poblacional. Dado que cada vez más personas alcanzan edades avanzadas, se espera que el número de individuos frágiles continúe creciendo, lo que subraya la necesidad de estrategias de prevención, identificación temprana y manejo integral para mitigar sus impactos en la salud y la calidad de vida.