Palabras clave
Discapacidad, Personas mayores, Dependencia, Adultos, Atención sociosanitaria, Productos de apoyo, Nuevas tecnologías, Innovaciones, Literatura científica.
Resumen
En este artículo se analiza de forma crítica cómo la robótica social —es decir, los robots físicamente encarnados que interactúan con humanos a nivel emocional— ha evolucionado hasta exigir una colaboración interdisciplinaria entre ingenieros, sociólogos y psicólogos. Campa revisa tanto la literatura técnica como la sociológica y destaca dos conceptos centrales: scenario y persona, herramientas de diseño heredadas de la HCI que permiten modelar contextos de uso y roles robóticos en interacciones con humanos. De acuerdo con su análisis, conforme los robots adquieren mayor sofisticación, especialmente aquellos chupados a animales o humanoides, resulta cada vez más esencial recurrir a expertos en ciencias sociales para estructurar estos escenarios y diseñar personajes que permitan “enseñar” a los robots cómo comportarse adecuadamente. En última instancia, Campa subraya que, sin ese puente entre la ingeniería y las ciencias sociales, estos sistemas corren el riesgo de proyectar comportamientos inadecuados o éticamente cuestionables en entornos humanos complejos, haciendo de la co-creación una exigencia para el avance responsable de la robótica social.