Palabras clave
Soledad, Personas mayores, Exclusión social, Relaciones sociales.
Resumen
Tanto la fragilidad (reserva fisiológica reducida) como la vulnerabilidad social (escasez de conexiones sociales adecuadas, apoyo o interacción) se hacen más comunes a medida que las personas envejecen y se asocian con consecuencias adversas. Los análisis de las relaciones entre estos constructos pueden verse limitados por la amplia gama de medidas utilizadas para evaluarlos. En esta revisión sistemática, se han sintetizado 130 estudios observacionales que evalúan la asociación entre fragilidad y vulnerabilidad social, las relaciones longitudinales bidireccionales entre los constructos, y sus asociaciones conjuntas con resultados adversos para la salud. La fragilidad, a través del tipo de evaluación, se asoció con un aumento de la soledad y el aislamiento social, la percepción de inadecuación del apoyo social y la reducción de la participación social. Cada uno de estos componentes de vulnerabilidad social también se asoció con una progresión más rápida de la fragilidad y menores probabilidades de mejora en comparación con la ausencia de ese componente de vulnerabilidad social (por ejemplo, una progresión más rápida de la fragilidad en personas con aislamiento social frente a los que no estaban socialmente aislados). Las combinaciones de fragilidad y vulnerabilidad social se asociaron con una mayor mortalidad, deterioro de la función física y deterioro cognitivo. Las medidas clínicas y de salud pública dirigidas a la fragilidad o vulnerabilidad social deberían, por tanto, tener en cuenta tanto la fragilidad como la vulnerabilidad social.