Palabras clave
Personas mayores, Enfermedad de Alzheimer, Nuevas tecnologías, Internet, Teleasistencia, Detección, Deterioro cognitivo, Modificación de conducta, Seguimiento, Actividades de la vida diaria, Calidad de vida, Autonomía personal, Seguridad, Evaluación de servicios, Literatura científica.
Resumen
Este artículo presenta una revisión sistemática de las soluciones basadas en el Internet de las Cosas (IoT) aplicadas a la enfermedad de Alzheimer, organizadas de acuerdo con las distintas etapas de la enfermedad. El propósito es entender cómo los dispositivos conectados —sensores ambientales, pulseras inteligentes, cámaras, sistemas de localización y plataformas de teleasistencia— pueden apoyar tanto la detección temprana como el seguimiento y la asistencia en fases más avanzadas.
La revisión muestra que, en las fases iniciales, el IoT se utiliza sobre todo para la detección precoz de signos de deterioro cognitivo, a través de sensores que registran patrones de sueño, actividad diaria o cambios en la movilidad. En etapas intermedias, cobra relevancia el monitoreo continuo, que permite a cuidadores y profesionales acceder a información en tiempo real sobre la salud y el comportamiento de la persona, facilitando intervenciones rápidas ante caídas, desorientación o episodios de agitación. Finalmente, en fases más avanzadas, destacan las tecnologías de asistencia y teleasistencia, como los recordatorios automáticos de medicación, los sistemas de alarma o geolocalización, y las plataformas que permiten a los cuidadores brindar apoyo a distancia, aumentando la seguridad y reduciendo la carga del cuidado presencial.
Los autores señalan que estas soluciones ofrecen un gran potencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes y aliviar el trabajo de los cuidadores, al tiempo que aportan datos objetivos que pueden usarse en la investigación clínica. Sin embargo, también reconocen limitaciones importantes, como la falta de estandarización entre dispositivos, problemas de usabilidad en personas mayores con deterioro cognitivo, cuestiones éticas relacionadas con la privacidad de los datos y la necesidad de más estudios clínicos de gran escala que confirmen su efectividad.