Palabras clave
Personas mayores, Envejecimiento, Ejercicio físico, Demencia, Salud mental, Enfermedad de Alzheimer, Literatura científica, España.
Resumen
La demencia representa una de las principales causas de discapacidad y dependencia en personas mayores a nivel mundial.
Su prevalencia continúa en aumento, afectando no solo a los pacientes sino también a sus cuidadores, mayoritariamente familiares o personas cercanas, quienes sufren una considerable sobrecarga física y emocional.
Esta “sobrecarga del cuidador” ha motivado el desarrollo de diversas intervenciones orientadas tanto al bienestar del paciente como del cuidador.
En este contexto, una revisión sistemática de estudios experimentales con grupo control aleatorizado identificó 21 investigaciones que cumplían con los criterios de inclusión.
El Alzheimer, que representa entre el 60 % y el 80 % de los casos de demencia, es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por la acumulación extracelular de péptidos β-amiloide y la formación de ovillos neurofibrilares por hiperfosforilación de proteínas Tau.
Este proceso conduce a la pérdida progresiva de la función cognitiva. Más de 55 millones de personas en el mundo la padecen, sin que exista aún un tratamiento farmacológico curativo, lo que acentúa la importancia de las intervenciones no farmacológicas.
Entre estas intervenciones, el ejercicio físico ha demostrado beneficios potenciales.
También se han documentado resultados positivos en estudios que combinan ejercicio físico con educación sanitaria para prevenir caídas.
En una muestra de 53 personas mayores con historial de caídas, un diseño cuasi-experimental mostró mejoras en equilibrio, calidad de vida y reducción del miedo a caer, lo que sugiere un efecto doble: disminuir el miedo y también el riesgo real de nuevas caídas.
La actividad física, en general, ha sido objeto de múltiples investigaciones por su relación con el deterioro cognitivo.