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Process evaluation of an intervention to reduce sleep problems in people living with dementia in nursing homes: a mixed-methods study

Wilifing, D., et al., Process evaluation of an intervention to reduce sleep problems in people living with dementia in nursing homes: a mixed-methods study. 2025,

2025 - Demencia / Alzheimer - Revisión de alcance

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Palabras clave

Personas mayores, Cuidados de larga duración, Residencias, Demencia, Salud mental, Sueño, Intervención, Evaluación, Datos estadísticos, Estudio longitudinal, Alemania.

Resumen

Las personas que viven con demencia suelen experimentar alteraciones significativas del sueño, lo que contribuye al desarrollo o empeoramiento de síntomas conductuales y psicológicos de la demencia (SCPD), como la agresividad, la agitación o la deambulación errática.





Estos síntomas no solo aumentan el riesgo de eventos adversos, como caídas, sino que también repercuten negativamente en la calidad de vida del paciente y en la carga del entorno cuidador [1].





Desde una perspectiva neurobiológica, los procesos degenerativos propios de la demencia provocan la destrucción progresiva de las neuronas implicadas en la regulación del ciclo sueño-vigilia.





Este deterioro altera el ritmo circadiano, dando lugar con frecuencia a un patrón invertido día-noche, en el que las personas con demencia duermen más durante el día y están más activas o inquietas por la noche [2, 3].





Las alteraciones del sueño en este contexto se asocian con un mayor deterioro cognitivo y con niveles elevados de angustia en los cuidadores, quienes enfrentan dificultades adicionales para gestionar los episodios nocturnos de desorientación, confusión o agresividad [1, 4].





Estas dificultades son aún más pronunciadas en las residencias de mayores, donde las personas con demencia tienden a mostrar un patrón de sueño significativamente más perturbado que aquellos adultos mayores que viven en la comunidad [5].





Este empeoramiento del sueño en entornos institucionales puede deberse a diversos factores extrínsecos, como el ruido ambiental constante, las interrupciones frecuentes relacionadas con las rutinas de cuidados nocturnos, la exposición insuficiente a la luz natural y la falta de estímulos sociales o afectivos [6].





En estudios realizados con personas que viven con demencia en residencias, se han reportado tasas de prevalencia de problemas de sueño de hasta el 44 %, lo que refleja la magnitud del problema y la necesidad urgente de abordarlo mediante intervenciones personalizadas, ambientales y farmacológicas bien justificadas [7, 8].