Palabras clave
Personas mayores, Enfermos, Hipertensión, Efectos, Tratamiento médico, Fármacos, Efectos, Efectos no deseados, Literatura científica.
Resumen
En un extenso análisis narrativo, el artículo realiza una revisión sistemática de la evidencia disponible sobre la eficacia y seguridad de los betabloqueadores para el tratamiento de la hipertensión en adultos mayores (≥65 años), destacando que, a pesar de su uso frecuente, los betabloqueadores no deberían considerarse como tratamiento de primera línea en este grupo etario. La revisión incluyó quince estudios (un metaanálisis, ensayos clínicos aleatorizados, análisis secundarios y estudios observacionales) y reveló que, frente a otros antihipertensivos, los betabloqueadores se asociaron con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares combinados (muerte, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular), sin aportar beneficios significativos en la mortalidad total ni en la reducción de eventos cardiovasculares. A pesar de que algunos resultados sugieren una posible reducción de accidentes cerebrovasculares y falla cardíaca en comparación con placebo, esta ventaja desaparece cuando se comparan con otros antihipertensivos, en especial en mayores de 60 años, y se observa incluso un aumento relativo del riesgo de eventos. Además, no se encontraron evidencias suficientes sobre su impacto en la calidad de vida, el deterioro cognitivo, la hospitalización o la función renal. Se cuestiona también el uso de atenolol —uno de los betabloqueadores más comunes— por sus resultados menos favorables, incluyendo un aumento en la mortalidad a largo plazo. El estudio, desarrollado en el marco del proyecto europeo PRIMA-eDS, concluye que la evidencia actual es débil y sugiere abandonar el uso rutinario de betabloqueadores en ancianos hipertensos sin indicaciones específicas (como insuficiencia cardíaca o arritmias), apoyando el desarrollo de recomendaciones clínicas basadas en la metodología GRADE para evitar prescripciones inapropiadas en esta población vulnerable.