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Efectos del ejercicio físico sobre la calidad del sueño, insomnio y somnolencia diurna en personas mayores. Revisión de la literatura

Moreno, P., et al., Efectos del ejercicio físico sobre la calidad del sueño, insomnio y somnolencia diurna en personas mayores. Revisión de la literatura. 2020,

2020 - Actividad física - Revisión de alcance

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Palabras clave

Personas mayores, Envejecimiento, Insomnio, Ejercicio físico, Evaluación de servicios, Literatura científica, España.

Resumen

El envejecimiento conlleva modificaciones fisiológicas que afectan las distintas fases del sueño, lo que se traduce en una mayor frecuencia de trastornos del sueño en la población mayor.





Habitualmente, las personas mayores que presentan alteraciones en el descanso nocturno recurren a tratamientos farmacológicos, los cuales, si bien pueden proporcionar alivio a corto plazo, implican efectos secundarios adversos y generan un elevado coste sanitario a largo plazo.





Frente a este panorama, la práctica de ejercicio físico se plantea como una alternativa viable, de bajo coste, accesible y con beneficios multifactoriales, no solo para la salud general sino también para la calidad del sueño.





En este contexto, el objetivo de la presente revisión fue identificar cómo influye la dosificación del ejercicio físico —definida por los principios de frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio (FITT, por sus siglas en inglés)— sobre variables relacionadas con el sueño como la calidad del mismo, el insomnio y la somnolencia diurna en personas mayores.





Los hallazgos obtenidos apuntan a que el ejercicio físico regular, especialmente aquel de intensidad moderada y realizado con una frecuencia de al menos tres veces por semana, tiene efectos positivos en la calidad del sueño, reduce los episodios de insomnio y disminuye la somnolencia durante el día.





Actividades como caminar, ejercicios aeróbicos, entrenamiento de resistencia moderada y prácticas mente-cuerpo como el tai chi o el yoga adaptado muestran resultados especialmente prometedores.





En conclusión, establecer protocolos de ejercicio físico adecuados para personas mayores podría representar un cambio de paradigma en el abordaje no farmacológico de los trastornos del sueño.





Esta alternativa no solo promueve una mejor calidad del descanso, sino que contribuye a una mejora general en el bienestar físico y mental de este grupo poblacional, haciendo evidente la necesidad de su incorporación en las estrategias de atención geriátrica.