Palabras clave
Personas mayores, Demencia, Tratamiento, Terapia, Danza, Intervención, Evaluación, Literatura científica.
Resumen
La terapia de movimiento y danza se perfila como una intervención holística que combina cuerpo y mente para apoyar a personas con demencia, estimulando funciones motoras, emocionales, sociales y cognitivas pese a la evidencia limitada y calidad variable. En revisiones, algunos ensayos controlados presentaron mejoras discretas en cognición—como puntuaciones en el Mini-Mental State Examination—además de avances en actividades de la vida diaria e incremento de habilidades visoespaciales tras alrededor de nueve sesiones. Aunque los beneficios sobre el equilibrio, el estado de ánimo y la calidad de vida son prometedores, la heterogeneidad metodológica, los tamaños reducidos de muestra y el escaso número de estudios de alta calidad limitan las conclusiones. Teóricamente, la terapia de movimiento y danza activa redes neuronales sensoriomotoras, emocionales y de comunicación no verbal, aportando bienestar psicológico y oportunidades de conexión social donde otras terapias pueden fallar. En definitiva, aunque emergen señales de que esta puede beneficiar a personas con demencia, se requieren investigaciones más rigurosas, con mayor tamaño de muestra, protocolos estandarizados y seguimiento prolongado para confirmar su eficacia.