Palabras clave
Personas mayores, Vida independiente, Autonomía personal, Nuevas tecnologías, Internet, Utilización de servicios, Evaluación, Literatura científica.
Resumen
Este artículo ofrece una revisión exhaustiva sobre el papel de las tecnologías de vida asistida ambiental (AAL) en la promoción de la autonomía, la seguridad y la calidad de vida de las personas mayores con deterioro físico, cognitivo o social. Ante el rápido envejecimiento poblacional mundial —que alcanzará los 2.100 millones de mayores de 60 años en 2050—, los autores analizan cómo la integración de sensores, inteligencia artificial, internet de las cosas (IoT), robótica y computación en la nube puede apoyar el envejecimiento activo, reducir la carga de los cuidadores y aliviar los costes de los sistemas de salud. El texto describe las aplicaciones de AAL en cuatro áreas clave: 1) apoyo a las limitaciones físicas, mediante sensores portátiles y no portátiles, sistemas de detección de caídas y dispositivos de movilidad inteligente; 2) asistencia cognitiva, con tecnologías para monitorizar rutinas, prevenir deambulación en personas con demencia, y herramientas recordatorias como pastilleros digitales, calendarios electrónicos y GPS; 3) hogares inteligentes, que integran sensores ambientales, dispositivos médicos y redes de comunicación para detectar emergencias, controlar iluminación, temperatura, movimiento o consumo de agua, y facilitar la conexión social; y 4) fomento de la participación social, a través de plataformas digitales, videollamadas y juegos interactivos que reducen el aislamiento y el estrés del cuidador. Entre los proyectos destacados se incluyen HOPE, HABITAT y QuietCare, que aplican IoT y diseño centrado en el usuario para entornos domésticos y residenciales. El artículo subraya que, aunque estas tecnologías ofrecen beneficios clínicos y sociales, su adopción enfrenta barreras como la brecha digital, la falta de formación y motivación de los mayores, y la escasez de evidencia empírica sólida sobre su eficacia, especialmente en deterioros cognitivos. Los autores concluyen que las AAL son una herramienta prometedora para lograr un envejecimiento independiente, digno y sostenible, siempre que se desarrollen bajo principios éticos, centrados en la persona y con integración entre políticas sociales, sanitarias y tecnológicas.