Palabras clave
Personas mayores, Nuevas tecnologías, Evaluación de servicios, Literatura científica.
Resumen
Este artículo presenta un análisis exhaustivo sobre el papel de la tecnología asistiva electrónica en la atención a personas que viven con demencia en entornos residenciales y de apoyo, partiendo de la premisa de que el envejecimiento poblacional ha incrementado notablemente la prevalencia de esta condición y, con ello, los retos económicos, sociales y sanitarios asociados. La revisión sistemática incluyó 61 estudios publicados entre 1995 y 2016, seleccionados de más de 3200 referencias iniciales, en los cuales se evaluaron múltiples intervenciones tecnológicas, desde teleasistencia, sensores de movimiento, localización mediante GPS, alarmas, dispositivos portátiles y de monitoreo, hasta terapias de luz, robótica social, herramientas de orientación, actividades de la vida diaria y tecnologías para el ocio o la simulación de presencia. Los hallazgos evidencian que estas tecnologías tienen un gran potencial para incrementar la seguridad, la independencia y la calidad de vida, reduciendo riesgos y apoyando tanto a los cuidadores familiares como profesionales; sin embargo, también revelan limitaciones importantes, como la falta de evidencia robusta en cuanto a eficacia, los problemas técnicos recurrentes (falsas alarmas, fallas de conexión, baterías), la resistencia o temor del personal y usuarios hacia la vigilancia y el monitoreo, y el escaso reconocimiento de la voz de las personas con demencia en los propios estudios. Si bien se reportaron beneficios como una mayor sensación de seguridad, reducción de la carga del cuidador y posibilidades de personalización del apoyo, también emergieron dilemas éticos vinculados a la privacidad, la dignidad y la autonomía, así como la necesidad de implementar enfoques más centrados en la persona, introducir tempranamente la tecnología y asegurar procesos de adaptación continua conforme progresa la enfermedad. La revisión concluye que, aunque existe una amplia gama de dispositivos en el mercado y en fase experimental, la evidencia empírica sigue siendo heterogénea y fragmentada, lo cual exige investigaciones más sólidas y longitudinales, así como políticas públicas que fortalezcan la integración efectiva y ética de la tecnología asistiva en la atención institucional y comunitaria de la demencia.